La historia

Si te quieres enterar, acá va la historia, no precisamente la del tabaco:

… por suerte, había leído mucho. Por desgracia, no tenía acceso a los mejores libros. Pero doy siempre gracias por 3 maestros que definitivamente me marcaron cuando pasaba de la niñez a la adolescencia. Fueron Ray Bradbury (en un tríptico llamado “Tres de Bradbury”, que aglutinaba en un solo volumen las Crónicas Marcianas, El Hombre Ilustrado y Fahrenheit 451), Edgar Allan Poe (en tres volúmenes de sus Obras Completas) y Howard P. Lovecraft (en Ratas en las paredes, con la mejor recopilación de la historia de sus cuentos).

Fue así cuando en mi etapa de preuniversitario comencé a escribir terror de forma francamente terrible. Estaba muy mal influenciado por una mezcla del lenguaje de las traducciones y muchas obras soviéticas. Por fortuna, en mi primer año de universidad (también el primero del llamado Período Especial) conocí a amigos de la talla de Fabricio González Neira, Vladimir Hernández Pacín y José Miguel Sánchez, que además de ser buenos escritores y críticos mordaces, tenían libros de maestros actuales.

Juventud y desaliento

Uno de los primeros buenos libros que leí con ellos, y que cambió por completo lo que pensaba saber sobre los géneros fantásticos, fue Dune, de Frank Herbert. Aún sigue siendo uno de los libros que más recomiendo a los que les interesa escribir ciencia ficción.

Mis años de universidad fueron más pasables gracias a la literatura. Tuve la oportunidad de conocer a grandes amigos que aun conservo como los hermanos Julio y Juan Pablo Noroña, Javier de la Torre, Michel Encinosa, Albán Henriquez, Erick Mota, Ricardo Acevedo y muchos otros. De estos tiempos de escritor novel recuerdo en especial 2 noveletas cuyos manuscritos se perdieron. Se llamaban Dominus ardents y Maestro de Venenos y prometo que algún día las reescribiré.

Participé en el Quasar Dragón del 95 como conferencista sobre la literatura y los miedos ancestrales. Debo confesar que después me concentré bastante más en mis estudios y luego en mi carrera. Dejé de lado mi vocación literaria por primera vez.

No obstante, mi cuento Crixus fue publicado en la antología Reino Eterno. Tuve luego un pequeño regreso como escritor en el 2004, cuando mi cuento Reversión gana la categoría máxima en el Concurso Iberoamericano de Ciencia Ficción, Fantasía y Terror “Terra Ignota”. Por cierto, puedes leer Reversión aquí.

Ese premio fue una verdadera sorpresa, y no solo para mi, pero se retiran los fondos de que se disponía para el premio. Sumado a eso, tenía un libro de cuentos ciberpunk en la editorial Letras Cubanas, aprobado pero eternamente pospuesto por las carencias y el poco interés que había en publicar CF de los nuevos. Era casi natural que me desencantase de la escritura y me concentrase en mi trabajo.Mientras mis amigos se transformaron en íconos de una generación, yo me autocondené al olvido.

Mientras mis amigos se transformaron en íconos de una generación, yo me autocondené al olvido.
Diez años no pasan por gusto: mejoran la historia

En 2015 alcancé cierta madurez y disciplina en la escritura SEO, y mi cooperativa de escritores freelance marchaba bien. Tenía más tiempo libre y me volví a codear con amigos nuevos y viejos en el mundo de la CF. Entonces comenzó de nuevo ese interés por escribir ficción. En esto tuvo mucho que ver una conferencia en la que el ponente casi afirmó que el Ciberpunk y la Hard Science Fiction no pueden mezclarse. Y que mi amigo el Yoss estaba allí para escucharme construir en el aire la simiente de lo que sería luego Eternidad es demasiado tiempo.

Fue él y lo reconozco quien me animó a dejar de lado por el momento los relatos cortos y dedicarme a la novela, para que la historia fuese más atractiva para las editoriales. Como reconozco que fue otro amigo de antaño que confiaba en mi, Vladimir Hernández Pacín, quien me impulsó luego a intentar la novela negra como género. Terminé entonces Matadero en agosto del 2017… pero como soy desesperado por naturaleza, no estuve dispuesto a esperar los 5 años mínimo que demora el proceso editorial cubano y busqué otros mercados.

Es así como en diciembre del 2017 recibo la grata noticia que Atmósfera Literaria firma contrato para publicar Matadero. Gracias a los sabios consejos de mi editor Luis Felipe Galeano y su interés, esta novela solo demoró 8 meses en llegar a las librerías españolas.

Ha llovido (y he publicado) bastante desde entonces. Puedes consultar mi bibliografía completa aquí.