¿Cómo escribirle a un editor y que (quizás) te haga caso?

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Mucho nos quejamos los escritores sobre el tema que no encontramos una salida efectiva para nuestros manuscritos. Y muchos otros autores —con muchísimo más éxito comercial y más obras en estante— han hablado del tema de cómo tratar con los editores.

Pero si quieres oír la opinión de alguien que está a mitad de la escalera, con tremendo gusto voy a darte mi receta, que infalible no es… pero digamos que me ha resultado bien.

No, no corras a la librería. Llama primero a ver si tienen algunos de mis libros. O cómpralos en línea, mejor. Todavía ni Alfaguara, ni Planeta, ni Penguin me han fichado —y estoy disponible, ¿eh?—, pero pasito a paso, vamos gritando.

¿Y tú, de qué te ríes?

A mi caso no me hagas. Yo escribo desde los 15 años y no había dado un palo al agua editorial hasta que no tuve 44, y no porque no lo hubiera intentado. Esto es frustrante pasado tres pueblos, pero a lo que vamos.

Resulta que un día, leyendo “Mientras escribo” de Stephen King —gracias, maestro— y alucinando en cada página sobre la similitud en ese camino que es mutuo a todos los escritores, me encontré una carta modelo para escribir a un agente literario.

No era mi caso. Yo quería publicar una novela, y no es lo mismo mandar un folio que un email. Pero me dije, “Total. Ya bastantes veces me han rechazado, así que una raya más pal tigre no se notará”. Y fusilé la carta modelo a la cara.

(Para los que no lo entendieron, el verbo “fusilar” para un cubano es tomar algo que le gusta y reproducirlo, pero adaptándolo a sus circunstancias y contingencias. Vaya, que no es un plagio: es un homenaje… y King lo puso ahí para que lo fusilaran).

Sin hacer el cuento largo, mandé la carta a 3 editoriales y 2 me contestaron de forma positiva.

Con los años, y no son tantos, he perfeccionado esa carta modelo gracias a la interacción con los editores. Básicamente, aprendiendo que es lo que ellos quieren escuchar. Ayuda, por cierto, hacer caso a los mayores, así que si quieres otra recomendación de lectura búscate “Oficio Editor” de Mario Muchnik, que te será muy útil para bajar a la realidad en la que viven muchos escritores, o aspirantes a ello.

Para no hacerte el cuento muy largo —y para nada a manera de autobombo—, en tres años he publicado 6 libros en 4 editoriales diferentes. Y para este año, saldrán 3 libros más.

Quizás no en todos los casos me pagaron anticipos, pero ninguno de mis libros es auto publicación ni coedición. Lo cual quiere decir que yo no he pagado nunca un centavo para que me publiquen.

¿Cómo dirigirse a un editor?

Antes de revelarte mi carta de triunfo, he aquí algunas pautas generales para dirigirte a un editor y que te haga caso.

Lo primero es perder el miedo: de todas formas, en tu casa solo te van a conocer a la hora de comer, así que el NO lo tienes seguro. Tampoco es que vayas a arruinarte en el proceso, porque hacer un email solo cuesta el tiempo que le dediques a ello, y si no te responden pues no pasa nada.

Pero si por casualidad te presentas bien e interesas a un editor para que se lea tu manuscrito, hay una ínfima posibilidad que considere que publicarte es un buen negocio (lo siento, pero así es).

Ahora bien: si vas a hacer las cosas, hazlo lo mejor que puedas. Y eso se logra de esta forma.

  • Ten en cuenta que muchos editores se conocen, e incluso varios editores trabajan para más de un sello editorial. Cuando te comuniques con ellos, no sigas el mismo guión de corta y pega.
  • Tu correo ha de enfocarse en la persona a quien escribes, no en ti mismo. ¿Qué tiene ganas de leer un editor de su bandeja de entrada?
  • Como en todo buen storytelling, debes empezar por buscar un vínculo emocional con el editor, una puerta de entrada para que siga leyendo tu correo. Ya sea porque leíste un buen libro que él editó, tienen un amigo en común, revisaste un artículo que haya escrito, fuiste a una conferencia donde él impartió una charla… demuéstrale que lo conoces por algo o por alguien, y que lo respetas.
  • Luego, háblale de ti en pocas líneas. No más de 3, y sin entrar en detalles: es sólo para que ubique quién eres, no para que se aprenda tu currículum. Si has hecho un buen desarrollo de redes sociales, basta tu nombre o pseudónimo y dejar algún enlace en el pie de firma. Si le interesas, ya te buscará.
  • Por supuesto, todo el mensaje tiene que estar redactado de manera formal e impecable. A nadie convences que te publique sin no demuestras desde la misma carta que tienes una buena redacción y ortografía: no hay segundas oportunidades para causar primeras impresiones.
  • Desde el respeto, comienza por respetar el tiempo de tu editor: te está dando un poco al leer tu email. Así que corto y al grano, pues si fueses alguien para él te estaría escribiendo a ti y no viceversa. Además, si abre el mensaje y ve páginas y páginas de texto, seguro que cierra y a la papelera.
  • En la primera carta no se envía el manuscrito. Ni siquiera una sinopsis. Casi ningún editor quiere recibir un texto que no solicite, por miedo a las demandas de plagio. Ellos son muy susceptibles con eso, así que solo habla de forma vaga sobre el género y tema de tu obra y pídele permiso para enviarla. Si tiene interés y disponibilidad, te lo dará.
  • Eso sí, sé humilde con tu obra. A ti te parece la llave de los truenos, pero es él quien va a rechazar o aceptar tu manuscrito y su palabra —al menos en sus prensas— es ley. De hecho, está comprobado que mientras más hablas de lo bueno que es tu texto, menos ganas tienen los demás de leerlo. Si alguien debe hablar de sí mismas son tus cuartillas, no tu lengua.
  • Por la ira de Dios, nunca incluyas en tu carta crítica alguna a otra obra del género, o autor y mucho menos a otra editorial. Además de que en el gremio todos se conocen, el editor se va a cerrar en banda si tu carta es tóxica.
  • Otra cosa que debes evitar es lucir desesperado. Quieres que lean y acepten tu manuscrito, pero al editor le viene al pairo el tiempo que le hayas dedicado, las puertas que se te han cerrado y cualquier detalle que no esté en la obra en sí.

Además, si haces parecer que él es como Obi Wan Kenobi —tu última esperanza— ni sueñes que tendrás un contrato ventajoso. A pesar de los pesares, le estás proponiendo una obra que puede hacerle ganar dinero y prestigio. Así que bajito, pero no tanto que te arrastres.

Pero puede que no te respondan…

De hecho, lo más natural es que no lo hagan, ni siquiera para tomarse el trabajo de rechazarte y menos aún de darte razones del porqué no quieren o no pueden encargarse de tu pergamino.

Si al menos te rechazan y más si te dicen por qué, debes considerarlo una victoria y redactar una cuidadosa y respetuosa carta de agradecimiento por el tiempo que el editor se tomó en considerar tu propuesta. Recuerda que esa no es una puerta cerrada ya, sino que ha quedado entreabierta para posibles colaboraciones.

No te tomes a mal el silencio. Los editores descartan cientos de emails de este tipo y no es nada personal: están muy ocupados, tienen un mal día, sus agendas editoriales están cubiertas… hay mil razones válidas. Si por cada 9 rechazos tienes un éxito, puedes darte con un canto en el pecho (uno de aria, no rodado).

Y ahora, mi fórmula secreta…

¿En serio te creías que iba a rendir mi carta-modelo-de-triunfo-para-que-las-editoriales-me-contesten-casi-siempre?

Lo siento, cariño, pero el Día de los Santos Inocentes es el 28 de diciembre. En el oficio de escribir hay consejos pero no atajos, y no es cosa de que dándote mi carta disminuya mis posibilidades (que no es así).

Los conocimientos herméticos no son para nada secretos, sino tan complicados que necesitan estudio de otras materias para llegar a entenderlos. Así, en este artículo ya tienes todas las pistas para redactar tu misiva propia, con tu estilo único e irrepetible.

Pero tendrás que leer “Mientras escribo” y luego “Oficio Editor”, redactar tu carta y que se cumplan las pautas que menciono en el artículo. Así, te invito a fusilar como yo a los que más saben y aprender por tu cuenta.

A mí me sirvió este camino. Espero que también a ti.

Y recuerda: si ya has leído hasta aquí, un “me gusta”, un “compartir” o un comentario no cuestan… pero estimulan.

3 comentarios en “¿Cómo escribirle a un editor y que (quizás) te haga caso?

  1. Gracias colega por los consejos, salidos de la experiencia, estos son los mejores. Tienes habilidades para comunicarte, una fina ironía y todo en la dosis exacta, en esa que más te conviene. Si tus libros contienen estos valores y otros, se comprende también por qué razón fuiste elegido ya seis veces, o nueve. Mis saludos y éxitos.

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  2. Muy buena entrada, excelente consejo. Cierto que en Mientras Escribo sale una carta muy concisa y bien redactada. Después con calma podrías subir una listica de editoriales que en tu experiencia acepten novatos con más frecuencia.

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