Razonamiento y literatura: ¿deducción, inducción o abducción?

Aunque estas formas de razonamiento son útiles para los escritores de novela negra y policiaca, su aplicación no se limita a estos géneros.

En cualquier momento que uno de nuestros personajes se enfrente a un misterio, podemos ayudarle a solucionarlo a través de estas líneas de pensamiento.

Sobran ejemplos en la literatura de cómo resolver interrogantes a través de cada método. Mientras el Sherlock de sir Arthur Conan Doyle es eminentemente deductivo, el padre Brown de Gilbert Keith Chesterton es más inductivo que otra cosa.

En cuanto a la abducción, el caso más emblemático es C. Aguste Dupin de Edgar Allan Poe, considerado el padre del género detectivesco. El fray Guillermo de Baskerville, de Umberto Eco, es otro referente del razonamiento abductivo.

Las tres líneas de razonamiento

Razonamiento deductivo o inferencia deductiva

En esta línea, la conclusión se deriva de forma lógica a través de las premisas iniciales.

Partimos de dos premisas: una de mayor alcance y otra más limitada, y se llega a una conclusión que será correcta. Vamos con un ejemplo:

Premisa general: Todas las canicas de esta bolsa son rojas

Premisa particular: Estas canicas son de esta bolsa

Conclusión: Estas canicas son rojas

Razonamiento inductivo o inferencia inductiva

En esta línea, se parte de casos particulares y se llega a una generalización que será más o menos probable. De las premisas no se llega a la conclusión, por ello, la inferencia nunca será válida desde el punto de vista de la lógica.

Esta línea de razonamiento está muy vinculado a las ciencias empíricas. Por ejemplo:

Premisa general: Estas canicas son de esta bolsa

Premisa particular: Estas canicas son rojas

Conclusión: Todas las canicas de esta bolsa son rojas

Como puede notarse, la conclusión no es necesariamente cierta, pues cabe la posibilidad de que en la bolsa hayan canicas de muchos colores y sólo se hayan elegido las rojas.

El razonamiento abductivo

Esta línea de razonamiento parte de la descripción de un hecho para llegar a una hipótesis o conjetura que explica las posibles razones o motivos del hecho.

Aunque no tiene que ser cierta por fuerza, esta conjetura trata de ser la mejor explicación, o al menos la más probable. Siendo conjeturas espontáneas de la razón, requieren de imaginación e instinto por parte de quien las formula. Ha sido llamada el primer paso del razonamiento científico.

En esta línea de razonamiento:

Conclusión: Estas canicas son rojas

Premisa general: Todos las canicas de esta bolsa son rojas

Conjetura: Estas canicas provienen de esta bolsa.

Por supuesto, basta colar un canica blanca en la primera observación para destruir toda la lógica abductiva. No obstante, su imprecisión original genera un modo de pensar no lineal y un razonamiento analógico

Tanto la abducción como la inducción no contienen en sí una validez lógica, por lo que deben ser confirmadas por el investigador. No obstante, esta confirmación no va a ser absoluta sino probable.

¿Cómo trabaja el razonamiento de un detective?

Si partimos de que el trabajo de un detective es identificar al perpetrador del crimen, tendemos a pensar que el razonamiento siempre iría por la vía deductiva, donde se va de lo general (grupo de sospechosos) a lo particular (el perpetrador en concreto).

No obstante, en casi todos los ejemplos del género la cuestión no es tan simple: muchas veces se recurre a la inducción o la abducción para llegar a hipótesis, que luego el investigador debe confrontarlas con la realidad y llegar a una confirmación.

Para ello, se recurre mucho también a las generalizaciones… que aunque probables desde el punto de vista estadístico, no tienen que ser necesariamente ciertas.

Ejemplo de esto es la premisa de que “si muere una/un esposa/esposo, el cónyuge es el principal sospechoso” o “un apuñalamiento repetido indica un crimen pasional”. Estas generalizaciones funcionan la mayoría de las veces, salvo cuando son falsas de inicio, lo que añade un elemento de complejidad a la trama que es muchas veces el leitmotiv de una novela negra o policiaca.

Pese a que la deducción y la inducción parecen predominar en la literatura policiaca y de misterio (y en el derecho procesal y la investigación policiaca), el razonamiento abductivo es una línea de pensamiento tan válida y quizás más atractiva, porque aborda mejor la complejidad de la naturaleza humana.

Así, el investigador reconoce al crimen planificado como un fruto artístico de la creación humana, separándolo del homicidio involuntario. Es la pugna entre el criminal que lucha por borrar las huellas de su culpabilidad en contraposición al detective que trata de identificarlo entre una multitud de posibilidades.

En palabras de Chesterton, en boca del padre Brown:

“—Un delito —continuó lentamente— es como cualquier obra de arte. No se extrañe usted de lo que digo: los crímenes y delitos no son las únicas obras de arte que salen de los talleres infernales. Pero toda obra de arte, divina o diabólica, tiene un elemento indispensable, que es la simplicidad esencial, aun cuando el procedimiento pueda ser complicado”.

«Las pisadas misteriosas» en El candor del padre Brown

Sin spoilers

No obstante, el método que sigue un investigador dentro de una obra literaria no tiene que ser por fuerza una de estas líneas de razonamiento puras. Pero sí debe corresponder a la historia particular del personaje y la construcción de su razonamiento particular.

Para poner un ejemplo muy cercano (sin spoilers), Carlos Lenin —Carlen para sus amigotes— es un ex científico y budista por más datos. Sigue al principio de “Matadero” una línea de pensamiento deductiva, pero ante un nuevo indicio debe desechar su idea original y trabajar el razonamiento inductivo.

Por el contrario, en “La herencia de los patriarcas” es movido por la veleta de los acontecimientos, por lo que necesita ser inductivo la mayoría del tiempo.

Por otra parte, Samantha es una investigadora policial entrenada en el método deductivo, pero su trasfondo como psicóloga y su conocimiento de primera mano de los bajos fondos habaneros la guían a un pensamiento más abductivo, en franca contraposición a la forma de pensar de la policía.

Su jefe, el mayor Percherón, lejos de criticar esta forma de pensar la alienta y refuerza, pues ofrece otro punto de vista de pensamiento lateral y fuera de la caja que da más efectividad a las investigaciones, tanto en “Tres Lunas” como en “Mon amie la rose”.

¿Mi recomendación?

Sea cual fuere la premisa de la obra que tengas entre manos, querido lector/escritor, conviene hilarla en base a uno de estas tres líneas de razonamiento principales.

Aunque por momentos puedan entrelazarse, el cómo se descubre el hecho depende en gran medida de la forma de razonar del detective… y del asesino.

Todos tenemos incorporada por nuestra educación una de estas tres líneas, así que si vas a jugar con ellas, es mejor que las conozcas a profundidad.

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